El 4 de agosto, Sylvidinho y yo partimos de Perú hasta Ecuador, de Cusco hasta Guayaquil con escala en Lima. Teníamos dieciocho días para descubrir el país.
La primera ciudad : Guayaquil, una ciudad donde es obvio que Estados Unidos está muy presente, no sólo por los coches americanos (chevrolet, ford…) sino también por la moneda que es el Dollar y por las calles, osea los taxis son amarillos, las carreteras son amplias y sus líneas en la mitad también son amarillas, los semáforos están mucho más adelante de la línea de parada de los coches, y todo eso como en Estados Unidos.
Además es una ciudad que se dice peligrosa pero me encantó, me encantó el clima tropical con mucho calor y húmedo, estoy acostumbrado a este tipo de clima porque viví en Guadeloupe… me encantó el río Guayas que pasa por la ciudad que me pareció un poco como un río de la selva por su color y la vegetación en cada lado.
Arriba hay un mirador donde podíamos ver la ciudad, para subir al mirador el camino a mi me pareció chido, me gustó porque pasamos por unas calles con mucha gente y había un ambiente de fiesta aunque era las cuatro de la tarde más o menos… También había escalaras coloridas con animales de la selva que completaban el calor del barrio…

Guayaquil no es la ciudad más hermosa y no tiene el mirador con la mejor vista del país, pero me gustó muchisimo, porque aunque es una ciudad grande hay detalles que me hicieron pensar en un lugar lejano, exótico, un lugar donde me sentí viviendo.
Nos quedamos solo un día y medio allí, y el cinco de agosto partimos a Puerto Lopez.
Puerto Lopez es una ciudad de la costa, allí planificamos de quedarnos sólo dos días, su clima es distinto de Guayaquil, hace mucho calor también pero seco y el ambiente es más tranquilo que Guayaquil.
Llegamos al final de la tarde, encontré la mujer dueña de la casa donde debíamos dormir en la playa, ella tomó su coche y la seguimos con el nuestro hasta su casa que está arriba de una colina.
Pero el problema es que el camino para llegar a su casa era difícil, muy difícil sin todo terreno… entonces como no podíamos seguir avanzado tomamos la decisión de dejar el coche abajo y subir a la casa caminando con nuestras bolsas, nosotros casi nos caímos porque la tierra estaba muy resbaladiza, teníamos la impresión de hacer sky o snowboard en el desierto de Ica… era muy gracioso, sobretodo porque debíamos pasar por aquí todos los días, para salir y para regresar…Pero aunque era difícil de subir allá la vista desde la casa era muy hermosa.
Además de ver la puesta del sol, un día fuimos al mar en bote hasta una isla y esa vez vimos ballenas, muchas ballenas jorobadas alrededor del bote, algo increíble porque no las había visto desde mi viaje a La Réunion hace diez años atrás.
Después de Puerto Lopez, la próxima parada sería en Cuenca. En el camino yo recuerdo que había una camioneta delante de nosotros, y en la parte de atrás llevaba muchos sacos de tierra o de cemento o tal vez de semillas, no lo sé pero veíamos bien que podían moverse, recuerdo que Sylvidinho me dijo « mira todo se va a caer »… De repente una se cayó, el hombre paró su camión para recoger el saco, lo puso con los demás y volvió a manejar, de repente un segundo saco se cayó.. El repitió la misma rutina antes de volver a manejar, de repente otro saco se cayó, de hecho eso pasó diez veces, mas o menos… Y no podíamos adelantar al camión porque la carretera no era ancha… Pero el hombre nos hizó reir tanto…
Cuenca es muy distinta de Guayaquil o de Puerto Lopez, es una ciudad más rica, de hecho cuando estaba allí me sentí como en una ciudad de España, y no me gustó el clima, no había mucho calor y el cielo estaba gris, sin embargo algo que me gustó de Cuenca es la cantidad de bares o de restaurantes muy distintos los unos y los otros, hay una variedad de comida de todos países y muchos bares con diferentes ambientes.
El primer día allá, encontramos un restaurante colombiano, de hecho los propietarios emigraron a Cuenca algunos años atrás.
Aunque no soy fan número uno de la cerveza decidí seguir a Sylvidinho y probar una cerveza colombiana que se llama « POKER », pero no la pude terminar… Lo siento por mis amigos colombianos que están leyéndome… Sin embargo la comida nos gustó, teníamos hambre y el plato que nos trajeron fue muy muy rico ,comimos una « Bandeja Paisa » nos gustó aunque había muchos ingredientes dentro. Podéis imaginar arroz, pollo, cerdo, res, huevos, aguacate, plátanos y frijoles en solo un plato ?! Oye es muchísimo para deportistas como nosotros…afortunamente teníamos mucha hambre. Además los propietarios eran muy amables como lo son los latinoamericanos y solo por eso a mi me gustó el restaurante.

Otra cosa que nos gustó de Cuenca fue el mirador, sobretodo de noche, es desde este mirador que pude ver que Cuenca es una ciudad grande.
En el parque nacional Cajas, hicimos nuestro primero trek de cuatro horas en la Coordillera de los Andes, y para ser nuestra primera vez no quedamos decepcionados, a cuatro mil metros de altura, con un clima muy frio ese paisaje es increíble, creo que es un lugar especial, muy rico, con mucha vegetación y algunos lagos. Además en el camino teníamos suerte de encontrar llamas salvajes, ¡qué chido !
Aunque ese clima no es mi favorito porque soy más un chico de la selva… el contacto con la naturaleza es óptimo. Sobretodo creo que la bruma aumenta algo místico a ese paisaje.
Fue difícil de subir la montaña a causa de la altura, incluso para deportistas como nosotros, pero fue mas difícil de bajar a causa de la pendiente y de la humedad… Allí también reimos mucho intentado de no resbalar.
Aunque Cuenca no es mi tipo de ciudad favorita, tengo muy buenos recuerdos allí, no sólo por las actividades sino también por la gente que conocí allá.
Después de Cuenca, volvimos a nuestro camino, esta vez para un pueblo que se llama Ahuano, esperaba con ansias de llegar allí porque por fin acudíamos a mi lugar favorito : La selva.
Una vez más el camino fue muy garisima aunque nos terminanos cansados, de verdad manejamos más de ocho horas ese día…
Aproximadamente a las once de la noche, estaba manejando, Sylvidinho estaba mirando la dirección de la cabaña en su celular cuando de repente yo paré el coche, pero bruscamente, Sylvidinho sorprendido me preguntó « ¿qué pasa? », de hecho yo paré el coche porque vi una serpiente que pasaba por la carretera, la serpiente era grande y tenía líneas blancas y negras, yo no quería matarla… pero quería verla más cerca, entonces yo le dije a Sylvidinho « ¡vamos a ver! » y me contestó « oye no, tomamos fotos pero no salgo del coche » y creo que tenía razón porque supimos más tarde que era una serpiente coral, una de las más peligrosas del mundo pero ¡que guapa esta serpiente!
A medianoche estamos muy cerca a 5 minutos del lugar donde debíamos dormir, pero ya no había más carretera para seguir manejando por las cabañas, entonces decidí de llamar al chico que debía recibirnos y me dijo « ok voy a guiarte », de hecho había un pequeño camino a la derecha pero era de noche, no veíamos mucho y lo poco que veíamos no me decía que fuera posible pasar con el coche… pero segui lo que me decía, este camino lo he seguido durante 10 minutos, imaginense con un carro en un camino en la selva Amazónica, un camino perfecto para hacer un trek pero no para manejar, sobretodo con ese tipo de coche…
Pero aunque fue difícil llegamos, el coche también (en perfecto estado), descubrimos la cabaña (que se llamaba Guanta) y nos quedamos durmiendo rápidamente porque al día siguiente debíamos levantarnos temprano para hacer un trek hasta un refugio.
De hecho el día antes con el chico de allí hablamos de lo que nos gustaríamos hacer y me dijo que podemos hacer eso con un amigo suyo que conocía perfectamente la selva de allí.
Entonces nos despertamos a las seis de la mañana, en ese momento descubrimos perfectamente el lugar donde estabamos, alrededor de las cabañas sólo había plantas, arboles y un río, un río que nos pareció ancho, un río real de la selva. Además vimos el camino por donde hice el logro de llegar la anterior noche.

El desayuno recién se acabó y Danielo ya nos esperaba en su piragua.
Después de trenta minutos por el río llegamos a tierra, tomamos nuestras bolsas y andamos en una parte de la selva mucho más densa, más salvaje.
Estabamos caminando cuando de repente sentimos un ruido que venía de la derecha, echamos un vistazo y vimos una serpiente grande y negra reptando antes de atrapar un ratón que podíamos escuchar gritando tan fuerte…
Esa serpiente nos hizó pensar a un black mamba que es la serpiente la más peligrosa del mundo, sobretodo que nuestro guía tenía miedo, mucho más que Sylvidinho y yo… Pero ese tipo de serpientes no están presentes en América Latina, sólo en Africa, de hecho todavía no sabemos que tipo de serpiente fue.
Seguimos caminando por la selva, después de un rato vimos a la derecha un pequeñito lago con cocodrilos, pero el más interesante estaba en un arból al lado del lago : dos Hoatzines, que son los más viejos pájaros todavía viviendo en América del Sur. ¡Qué guay! Porque es muy escaso de verlos.
Después de una hora llegamos al refugio, lo hemos visitado en una hora. De hecho era un lugar muy silencioso, sólo podíamos escuchar los animales, había casí nadie, porque el lugar no solo es difícil de encontrar sino también de subir,allí Sylvidinho y yo estabamos de acuerdo que en este lugar había un muy buena ambiente, un ambiente favorable para el cuidado de los animales.
Caminando por el refugio y vimos un jaguar arriba durmiendo en una rama, unos tapir, serpientes, loros… el problema es que todos los animales no podrían ser liberados porque tenían debilidades que moririan fuera del refugio…
Proseguimos en nuestro camino a través de la selva antes de regresar a la cabaña Guanta. Aprovechamos de descubrir un poco más las plantas y los arboles de naranjas o pimientos picantes alrededor y vimos que los animales peligrosos no solo estan lejos de donde dormimos sino también cerca de nuestra cabaña, como las Paraponeras, una especia de hormiga muy grande y muy peligrosa que si te pica te duele muchisimo… Se dice que la picadura de esta hormiga te duele como una bala de fusil, de hecho es lo que vi en un documental.
Solo dos días sin red y sin gente en Ahuano y ya fue el momento de salir, Aprendimos mucho de la selva, no solo por la adrenalina que nos dió la peligrosidad de este grande espacio sino también por las enseñanzas que nos han dado los hombres sobre los animales, los arboles y la vida…
Volvimos a nuestro camino esta vez a Baños, también por la selva pero en vez de estar en una cabaña en medio de la Amazonía estabamos en una ciudad más conocida con casas, carreteras y unas tiendas a diferencia de los arboles de Ahuano.
Sin embargo antes de llegar a Baños, nos paramos en algunos lugares.
Hicimos un pequeño trek de dos horas para alcanzar unas cascadas que creo son buenas como motivación cuando se hace un trek, también vimos el más grande y ancho árbol de ceiba que hemos visto en nuestra vida, super chebre. Pero cuando estabamos regresando Sylvidinho se cayó y se abrió la mano, afortunamente nada grave y seguimos caminando.
En la tarde decidimos visitar otro « refugio », esta vez no estaba en medio de la Amazonía pero si en un pueblo en la selva, primero cuando estabamos caminando en el « refugio » vimos un Dasyprocta punctata, en libertad, dije « es raro que este animal es en libertard », pero seguimos caminando y más tarde vimos su vallado por supuesto sin el animal… Pero hasta ese momento todo bien.
Más tarde recuerdo que había un lago y alrededor un camino, pensabamos que era parte del refugio sin nada, que las otras especias estarían más arriba entonces pasamos por allí sin realmente echar un vistazo, pero de repente vi un cocodrilo, un gran cocodrilo, no lejos de nosotros y sin vallas, en el mismo espacio que nosotros, en ese momento vimos que había más de uno alrededor de nosotros… Entonces regresamos para ir por otro camino y seguimos visitando el « refugio » antes de irnos.
Conclusión sobre este lugar, vimos que estaba claramente abandonado, que los animales no están tratados bien porque no vimos a nadie y me parece que nadie se ocupa de ellos, sus vallados no son amplios, por supuesto para los que son de uno…
Última parada antes de acudir a Baños : El mirador de Puyo, trenta minutos caminando para subir allá, y de verdad vale mucho la pena, arriba tiene una vista increíble que, puede ser el mejor mirador que he visto en Ecuador. Es un espacio hecho de madera con cuatro o cinco hamacas donde hay una vista en la selva Amazónica con un río pasando por allá. Me senté en la orilla, los pies en el vacío, creo que nos quedamos una hora allí, tal vez más porque no podíamos salir de este lugar con tanto silencio y tanta vida al mismo tiempo.

Por fin llegando a Baños a la hora de la cena, allá pasamos mucho tiempo andando en la selva para alcanzar las cascadas. Sobretodo « el Pailón del diablo » que no solo era grande sino también muy fuerte, allí con la presión de la cascada estabamos mojados. Recuerdo que había un pequeñito hoyo para pasar detrás de la cascada e ir al otro lado, pero ese hoyo era muy pequeño, aunque somos atléticos debíamos cruzar el hoyo arrastrándonos con nuestras bolsas, como en el ejército, afortunamente no somos gordos…
Al día siguiente fuimos al lago de Quilotoa, es un cráter de un volcán a tres mil ochocientos metros que tiene un lago de color azúl, allá hay mucho viento y el clima es muy frío, pero no tenía miedo de andar porque la vista merece la pena.
Después del lago en vez de regresar a Baños desde la carretera vimos algo que no solo nos pareció un campo sino también un cañon, decidimos pararnos allí. Una vez más tomamos nuestras bolsas aquí y fuimos a pasear a ese lado sin saber donde nos llevaría este camino… Caminamos más de una hora sin nada alrededor pero recuerdo que en un momento había un campesino con sus carneros, muchos carneros, hablé un poco con él de todo y de nada porque de verdad de los viajes no solo me gusta ir de expedición a la selva sino también hablar con la gente aunque las personas que me conocen saben que no soy alguien expresivo sino más bien reservado.
Por fin, salimos de la selva para ir a una ciudad : Quito, recuerdo que cuando llegamos a la capital, teníamos una vista en la favela muy chevere, una vista impresionante como las que había visto en las películas. Encontramos un hostal para quedarnos dos días, allá queríamos subir al volcán Chimborazo.y por supuesto descubrir la ciudad.
Lo que no olvidaremos es nuestra cita con El Mont Chimborazo.
Este volcán situado en el parque nacional Chimborazo, un lugar excepcional donde tuvimos suerte de ver unos caballos salvajes.
El trek empezó a dos mil ochocientos metros, la tierra a esa altura es gris y el clima es suave pero poco a poco el clima se fue volviendo frio, con nieve y estaba cada vez más difícil de respirar, de hecho no podíamos hacer más de cincuenta metros sin hacer una pausa sobretodo que somos deportistas, no imagino para una persona normal… A cinco mil y setenta metros la tierra es roja, el clima es muy frio y no hay nieve más sino hielo.

Para regresar es más fácil porque no pide tantos esfuerzos como para subir pero debes saber que la tierra era muy resbaladiza y que Sylvidinho se cayó muchas veces pero reímos mucho…
De verdad este trek era difícil pero la vista de abajo hasta arriba es increíble, además para mi subir a más de cinco mil metros fue un objetivo, un objetivo que he alcanzado.
El día donde salimos de Quito para volver a la selva (porque no podíamos salir de Ecuador sin ver la selva una vez más), tomamos el desayuno con Eric, un chico de Estados Unidos que estaba en la misma habitación que nosotros, teníamos hambre pero no tanto como él, recuerdo que él comió sus pancakes, omelet, yogurt y demás mientras que nosotros recién empezabamos el nuestro, en ese día supe que en Estados Unidos la gente come mucho y muy rápido, ESO NO ERA UNA LEYENDA.
Ya fue el momento de salir de Quito, pero no estabamos triste porque volvíamos a la selva.
Allá teníamos una casita en la selva, un lugar super chido no solo por los arboles sino también por los animales que vimos, recuerdo que un día fuimos despertados por un mono que estaba balanceándose en los arboles gritando, uno de los mejores despertares de mi vida.
El primer día salimos por un trek de cuatro horas y en este camino también vimos unos monos, y muchos pájados guapos y raros como unos Tucanes.
Estabamos buscando unas cascadas para bañarnos porque aunque la temperatura del agua era fria me bañé y con el calor lo disfruté muchísimo.
Una noche salimos para una expedición de unas horas en la selva, haber si teníamos suerte de ver lo que queríamos ver, vimos una serpiente, unas arañas, insectos gigantes… Pero lo gracioso es que esta vez vimos más regresando a casa que en la selva, de hecho para entrar en la casita, teniamos delante un portal con un cadena, y al ser de noche no podía abrirlo porque no veía nada, entonces Sylvindinho me alumbraba con su celular y de repente me dijo : « ¡Cuidado! », En ese momento vi que estaba intentando abrir el portal con unas veinte arañas bananeras alrededor de mis manos… Pero no pasa nada, finalmente pude abrir y todo salió bien, sin picadura, sin daño.
Otra cosa que experimentamos allá es una hamburguesa, pero vegana, no somos veganos pero Sylvidinho y yo estamos de acuerdo que es una de las mejores que comimos en nuestra vida, steak de quinoa y salsa de cacao (una salsa que no tiene nada de chocolate), para ser mi primera comida vegana la pasé bien aunque todavía no esta en mis planes ser vegano.
Terminamos en la selva, el viaje se acabó, y para concluir conducimos más de dos mil trescientos kilometros allá y experimentamos casi todo los tipos de clima, de la selva con su clima tropical hasta la nieve a cinco mil metros de altura, vimos mucho y a mi me gustó lo que vi y lo que hice en esta aventura que me hizo conocer gente que no olvidaré y sobretodo experimentar la naturaleza como nunca antes
Gracias por leerme.
Lucas.