Tras de unos días en Slovenia, seguimos nuestro viaje hacia Croatia, no solo hacia un otro país sino también un otro clima, otros paisajes, otra gente y otros planes.
Pasé la frontera y Sylvinho acabó el camino, apenas llegado al apartamento que nos sentamos para disfrutar unas Coronas, aunque era la noche, el clima seguía con mucho calor, un cambio importante cuando habíamos estado en el hielo de Austria unos días atrás.
Cuando me metí a la cama esa noche, empecé pensando al recorrido del Mont Blanc y a sus dificultades que iba a ponernos a prueba dentro de una semana, esa noche también conocí a una persona que me dará mucha fuerza en la aventura del Mont Blanc. Ese recorrido será distinto de las otras aventuras que hicimos, no será una de las expediciones que hicimos en el Amazon, no será el terremoto que vivimos unos años atrás, pero ya sabía que esa aventura iba a cambiarnos para el resto de nuestras vidas.
El primer día tras de un desayuno no tan rico (porque ya teníamos que comer menos pare que seamos listo al Mont Blanc) salimos por las calles del pueblo, paseamos a través de las calles estrechas, sobreto una que no solo es difícil sino imposible si es un poco gordo, se dice que es la más estrecha de Europa pero en casí cada país que voy es la más estrecha de Europa…

El pueblo era en la costa, paseando a través las calles podíamos sentir el olor del mar, ver los olivos mientras el sol nos golpeaba sin pausa siempre y cuando salíamos de las calles. Me gustan ese tipos de pueblos por una única razón, me parecen los de Italia, por la calles estrechas, ricas en colores y autenticas protegiendo del sol, y por los arboles.
Primera cena ahí, en un restaurante con una vista increíble, lo que sucedió es que ese restaurante estaba totalmente lleno, nos sentamos en unas sillas, los vidrios en la pared, desde allí podíamos disfrutar de la vista, la disfrutabamos tan bien que no quisimos cambiar de meza para comer, lo gracioso es que toda la gente esperabamos nuestra salida para que se senten allí…
El segundo día, planeamos hacer un trek, un trek que nos parecía facíl al principio pero no sin dificultades al final, ósea sin pendientes pero un camino technico que paseaba por los acantilados, además el calor muy seca del día hacía el trek un poco más difícil, no era el bueno día para olvidar su botella de agua… Debido a que el clima era seco no había mucha vegetación, sin embargo los reptiles hacían ver cada vez más más lejos la ciudad.
El tercero y último día, porque somos bien equipado, nuestro kayak iba a ser útil, lo tiramos en el mar, nos metimos dentro, y empecamos a remar de calas a calas y no sin dificultades a causa de las olas, muchas veces las olas casí nos expulzamos del kayak para arrastrarnos con ellas. Me acuerdo que la gente en las playas nos miraban preguntándose de dónde veníamos…
Nos paramos a una última playa antes de irnos, una playa donde nos cubrimos con arcilla como si queríamos no solo lavar nuestra piel sino también nuestra alma.
Seguimos el viaje, manejando hacia Italia, para que cumpla un sueño de niño.
Continuará…
Gracias por leerme.
Lucas.