Este año, a causa de una pandemía, nuestros planes, nuestras vidas se han puesto en pausa, pero no lamento porque he aprovechado ese periodo para empezar contando mis aventuras, a expresarme, y por introvertido que sea, mis sentimientos han empezado a salir, palabra a palabra, artículo a artículo, día a día…
Este año, mis viajes a Guadeloupe y Colombia no han sido cancelados sino pospuestos. Sin embargo, porque no puedo quedarme en casa y porque siempre me alegro de que haya llegado el momento de preparar mi mochila, aquel viernes, Sylvinho pasó por mí rumbo a Alemanía, su coche lleno como nunca aunque como siempre no llevé muchas cosas conmigo. Un saludo a mi familia y ya estabamos en camino para visitar algunos países en Europa, un recorrido de cuatro mil kilómetros antes de tirarnos en el Mont Blanc.
En el camino, yo manejaba mientras Sylvinho me contaba que quería ver las tres semanas, aunque era un viaje que se anunciaba muy distinto de lo que habíamos planeado unos meses atrás, nos causaba mucha ilusión de descubrir lugares increíbles, entre los cuáles Dolomiti, un sueño para mí.
Primera parte, Austria pasando por Alemanía,
Tras de más o menos ocho horas manejando y de una noticia muy sorprendida (Matthias decidió recorrer el Mont Blanc), llegamos a Alemanía en el parque nacional del bosque Bávara, aventuramos en un lugar solo rodeados por arboles, animales, pajaros cantando, con tranquilidad y olor verde… Cuando paseo en el bolsque, yo encajo, me siento en paz, además, aunque no hay nadie, puedo sentir más humanidad que en cualquier otro lugar.
Ahí, no sé si tuve suerte pero por muy timidos que sean los lobos, el que he visto me pareció muy comodo cavando su madriguera, el tiempo se detuvo unos minutos, uno de mis sueños de niño cumplido, de hecho, no paré pensando en ese lobo manejando rumbo a Hallstatt, una de la ciudades las más « instagramable » según la leyenda.
Es verdad que Hallstatt nos pareció un pueblo mágico, y eso a causa de la montaña rodeada por las cabañas antiguas todas hechas de madera, unas floras blancas, violetas y rojas agregaban un poco de color al cielo gris. Aunque había muchísima gente, disfrutamos pasear por las calles descubriendo las riquezas del lugar. Uno que me llamó la atención fue el cementerio en la capilla Saint-Michel, un espacio no ancho pero lleno de cráneo pintados y apilados en todos lados. No puedo decir que es un sitio frio o glauco porque no es lo que sentí, pero dentro unas preguntas me vinierón. La primera fue ¿Por qué? La segunda ¿Quién tuvó la idea? Interesente, sobre todo que hay craneos viejos de más de tres cientos años.

Tras de una paseada más o menos urbanita, subimos un poco hasta un mirador que se llama « five fingers », de esta manera ganamos un poco de altura, un poco de frió, un poco de nieve, un poco de bruma, y mucho de sensación delante del grande espacio que nos otorgaba el mirador, una vista estupenda que podimos disfrutar cuando por fin la bruma se haya ido, antes de volverse ocultando una vez más el paisaje… A mí me gustó un montón sentirme bien lejos de la tierra, con el viento intentando empújarme de esta plancha dominando todo debajo.

El regreso al apartamento fue también una experiencia, unas rutas bien acompañadas por las montañas como toda la región, un poco de bruma agregaba algo misterioso al paisaje de campesino.
Una de las más increíbles carreteras de Austria, es donde disfrutamos una última vez del país, un recorrido de un día entero, del olor verde que nos ofrecía el bosque, hasta el fresco del hielo donde nos divertimos un montón resbalando vestidos como si fuera verano, pasando por los campos bien colorados. Pero el mejor momento, necesitaba un poquito más de paciencia, al fin del día descubrimos un lugar increíble, un lugar alto con colores frias, un lugar tan rico y tan fuerte que mis ojos ya no podían cérrarse más. Un lugar no solo vacio sino también bien lleno de vida. Un fin de día soprendente después de tan esfuerzos.

Una vez más, en cualquiera país que estoy, en la montaña encajo, si hubiera tenido que organizar nuevamente ese viaje, no hubiera cambiado nada.
Tras de tres días bien llenos en Austria, mi mente ya tenía a otro, deje con tristeza ese país pero me hacía mucha ilusión que haya llegado el momento de descubrir Slovenia.
Continuará…
Gracias por leerme.
Lucas.
Three weeks in Europe, Austria
This year, because of a pandemic, our plans, our lives have been on a break but I don’t have any regret because I took advantage of that period to start telling my adventures, to express myself, and no matter how introverted I am, my feelings have been starting to come out, word by word, article by article, day by day …
This year, my trips in Guadeloupe and Colombia have not been canceled but postponed. However, because I cannot stay home and because I am always glad that the time has come to pack my backpack, that Friday, Sylvinho passed me by on his way to Germany, his car full as never before, although as always I didn’t take many things with me. Greetings to my family and we were already on our way to visit some countries in Europe, a journey of four thousand kilometers before throwing ourselves into the famous Mont Blanc.
On the way, I was driving while Sylvinho told me about the things we planned to do for three weeks, although the upcoming trip was very different from the one we planned a few months before, we were very excited to discover incredible places, including the Dolomiti, a dream for me.
First part, Austria, coming through Germany,
After more or less eight hours driving and a very surprised news (Matthias decided to challenge the Mont Blanc), we got to Germany in the Bavarian Forest National Park, we found out a place only surrounded by trees, animals, birds singing, with tranquility and a green smell … When I walk over the trail, I feel good, I feel peace, also, although there is no one, I can feel more humanity than anywhere else.
There, I don’t know if I was lucky but no matter how shy the wolfs are, the one I’ve seen seemed very comfortable digging its burrow, for a few minutes, the time stopped, one of my chilhood dreams fulfilled, in fact, I didn’t stop thinking in that wolf driving towards Hallstatt, one of the most « instagrammable » cities according to the legend.
It is true that Hallstatt seemed like a magical town to us, and that because of the mountain surrounded by the old houses all made of wood, white, purple and red flowers added a bit of color to the gray sky. Although there were many people, we enjoyed walking through the streets discovering the richness of the place. One that caught my attention was the cemetery in the Saint-Michel chapel, a not wide space but full of painted skulls piled up everywhere. I cannot say that it’s a cold or glaucous place because it’s not what I felt, but inside some questions came to me. The first was Why? The second was Who had the idea? Interesting, especially that there are old skulls over three hundred years old.

After a more or less a urban walk, we went up a bit to a viewpoint called « five fingers », in this way we gain a little height, a little cold, a little snow, a little mist, and a lot of thrills in front of the large space that the viewpoint was giving us, a wonderful view that we could enjoy when the mist was finally gone, before coming back once again hiding the landscape and leaving again … I really liked the feeling away from the ground, with the wind trying to push me off this plate dominating everything below.

The return to the flat was also an experience, some well-accompanied routes through the mountains as the entire region is, a bit of mist added something mysterious to the landscape.
One of the most incredible roads in Austria, it’s where we enjoyed the country one last time, a whole day’s journey, from the green smell that the forest offered us, to the freshness of the ice where we had a lot of fun sliding dressed as if it were summer , coming through the well-colored fields. But the best moment needed a bit more patience, at the end of the day we discovered an incredible place, a high place with cold colors, a place so rich and so strong that my eyes couldn’t close anymore. A place not only empty but also full of life. A surprising end of the day after so many efforts.

Once again, in whatever country I am, in the mountains I fit in, if I had had to organize that trip again, nothing would have changed.
After three very full days in Austria, my mind already had for another, sadly I left that country but I was very excited that the time had come to discover Slovenia.
To be continued…
Thanks for reading.
Lucas.
Trois semaines en Europe, l’Autriche
Cette année, à cause d’une pandémie, nos plans, nos vies ont été mises en suspens, mais je ne regrette pas car j’ai profité de cette période pour commencer à raconter mes aventures, à m’exprimer, et peu importe Ô combien je suis introverti, mes sentiments ont commencé à sortir, mot à mot, article par article, jour après jour…
Cette année, mes voyages en Guadeloupe et en Colombie n’ont pas été annulés mais reportés. Cependant, parce que je ne peux tenir en place et que je suis toujours heureux que le moment soit venu de faire mon sac, ce vendredi, Sylvinho est passé me chercher, le moment était venu de prendre la route pour l’Allemagne, sa voiture pleine comme jamais auparavant, même si comme toujours je n’ai pas emporté beaucoup de choses avec moi. Un aurevoir rapide à ma famille et nous étions déjà en route pour découvrir quelques pays d’Europe, un voyage de quatre mille kilomètres avant de nous jeter dans le Tour Mont Blanc.
Sur le chemin, je conduisais pendant que Sylvinho et moi parlions de nos projets pour les trois semaines à venir, même si ce voyage s’annonçait très différent de ce que nous avions prévu il y a quelques mois, on était très excités à l’idée de découvrir des endroits plus incroyables les uns des autres, comme les Dolomites, un rêve pour moi.
Première partie, l’Autriche en passant par l’Allemagne,
Après plus ou moins huit heures de route et une nouvelle très surprenante (Matthias avait décidé de faire le Tour du Mont Blanc), on est arrivés en Allemagne dans le parc national de la forêt bavaroise, on a pénétrés dans un lieu uniquement entouré d’arbres, d’animaux, d’oiseaux chantant, avec calme et odeurs verte … Quand je marche dans la fôret, je suis à l’aise, je me sens en paix, même s’il n’y a personne, c’est ici que je sens le plus d’humanité.
Là, je ne sais pas si j’ai eu de la chance mais peu importe la timidité des loups, celui que j’ai vu me semblait très à l’aise en creusant son terrier, pendant quelques minutes le temps s’est arrêté, un de mes rêves d’enfant s’est réalisé, en fait, je n’ai pas arrêté de penser à ce loup sur la route en direction de Hallstatt, l’une des villes les plus « instagrammables » selon la légende.
Il est vrai que Hallstatt nous a semblé être une ville magique, et qu’à cause de la montagne entourée des vieilles cabanes toutes en bois, des fleurs blanches, violettes et rouges ajoutaient un peu de couleur au ciel gris. Même s’il y avait beaucoup de monde, je pense que l’on a aimé nous promener dans les rues à la découverte des richesses de la ville. Un endroit qui a retenu mon attention a été le cimetière de la chapelle Saint-Michel, un espace étroit mais plein de crânes humains peints et empilés dans tout les coins. Je ne peux pas dire que c’est un endroit froid ou glauque parce que ce n’est pas ce que j’ai ressenti, mais à l’intérieur, des questions me sont venues. La première était Pourquoi? La seconde, Qui a eu l’idée? Intéressant, surtout qu’il y avait de vieux crânes de plus de trois cents ans.

Après une promenade plus ou moins urbaine, on est monté vers un point de vue dit « cinq doigts », on a ainsi gagné un peu de hauteur, un peu de fraîcheur, un peu de neige, un peu de brume, et beaucoup de sensations devant le grand espace que nous offrait le point de vue, une vue magnifique dont on pouvait profiter lorsque la brume était enfin partie, avant de revenir une fois de plus en cachant le paysage et de repartir … D’être loin du sol, avec le vent essayant de me pousser hors de cette planche, cette planche surplombant tout ce qui était en dessous, c’est dans ces moments que je sens la vie m’envahir.

Le chemin du retour à l’appartement était aussi une expérience, une route accompagnés par les montagnes comme dans toute la région, avec un peu de brume ajoutant quelque chose de mystérieux au paysage de campagne.
A travers l’une des routes les plus incroyables d’Autriche, c’est là que nous avons profité du pays une dernière fois, pendant une journée entière, de l’odeur verte que nous offrait la forêt, à la fraîcheur de la glace où l’on est revenus en enfance à glisser habillés comme si c’était l’été , en passant par les plaines bien colorés. Mais pour le meilleur moment, on devait-être un peu plus patient, à la fin de la journée, on a découvert un endroit incroyable, un endroit haut perché, aux couleurs froides, un endroit si riche et si fort que mes yeux en étaient écarquillés. Un endroit non seulement vide mais aussi plein de vie. Une fin de journée surprenante après tant d’efforts.

Encore une fois, quel que soit le pays où je suis, dans les montagnes je vis, si j’avais dû organiser à nouveau ce voyage, rien n’aurait changé.
Après trois jours entiers en Autriche, mon esprit était déjà ailleurs, avec tristesse j’ai quitté ce pays mais j’étais très excité que le moment soit venu de découvrir la Slovénie.
A suivre…
Merci de m’avoir lu.
Lucas.
Very interesting as usual.
And as always, courage à toi 😅
I’ll join you one day, and if I don’t, I’ll be there in spirit.
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